

Cayendo del espiral
Las nueces cortan su andar
La suerte teje misterios
Que la paciencia ha de revelar
La niebla cubre tus ojos
Pero hay momentos de respirar
Cuando abre el ojo naciente
Que está en tu frente y ruge sin par
Rugidos que son como llantos
Donde la suerte es de soledad
Ladridos de perros hambrientos
Que corren solos por no caminar.
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