Todo el dolor de la tierra no se hará cenizas
por más que sea fumado
en un faso trascendental.
La sangre que uno dona, por más drogón que sea,
no le sirve a otro drogón
para satisfacer su propósito
si no para seguir viviendo.
La droga se consume, cual vida que se fuma,
cual muerte que se suma
a la existencia sin cordura.
Un porro no dura lo que tarda en consumirse,
si no el efecto que produce
en todo aquél que supo comprender
que el humo es más de lo que uno ve.
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